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5 claves para: saber si debes fiarte de la calidad del contenido médico que encuentras en la red

He comenzado el año dispuesto a cuidarme un poco más. Estoy enfocado en dos premisas:

  • Cuidar lo que como.
  • Hacer ejercicio.

Cuidar lo que como es fácil. Es fácil saber lo que hay que hacer, hacerlo es otro cantar… Intento comer de forma saludable y controlar las cantidades. Vamos… esos consejos que todos conocemos. –“Ya que estás coméntalos. ¡Aunque sea por encima!”– Vale, vale. Aquí van en formato resumido.

Consejos básicos para comer de forma saludable.

  • Ingerir solo la cantidad de comida necesaria. Se acabó comer hasta estar a tope, ahora solo buscamos el punto de saciedad.
  • Aumentar el porcentaje de proteínas e hidratos de carbono complejos y disminuir los hidratos simples y las grasas. Dicho de otra manera, elimina los alimentos dulces, cualquier producto con azúcares añadidos, comer más carne magra y cereales y harinas integrales.
  • Evitar el aceite. El aceite de oliva es un alimento muy sano. Que nadie os diga lo contrario. Sin embargo, además de sano, es calórico. Si quieres perder peso te recomiendo que limites el aceite todo lo posible.
  • Evitar las bebidas azucaradasy gaseosas.
  • Comer de todo.Especialmente cualquier tipo de verdura y legumbre.
  • Beber 2 litros y medio de agua al día por lo menos.
  • Hacer 5 comidas. Evitar los largos períodos de ayuno es clave.
  • Tomar medidas si surgen problemas estomacales, como gases, estreñimiento, etc.

Hacer ejercicio

Mi experiencia haciendo ejercicio es limitada. Hace tres años empecé a correr regularmente pero una lesión en una rodilla me retiró prematuramente y luego el día a día -y la pereza- no me dejaron volver a entrenar. Esta vez quiero hacerlo de otra forma. Por un lado desempolvar mis  Brooks Vapor3 y volver a pisar el asfalto. Para eso uso una app de running que me guía en los intervalos y la forma progresiva de incrementarlos. Quiero complementar ese trabajo con algo de ejercicio de fuerza con mancuernas en casa. ¡A quién se le ocurre empezar a los 36! Nunca me había enfrentado cosa semejante, así que me puse a investigar en internet. En pocos minutos había encontrado mucha información muy útil para dar mis primeros pasos.

Entonces empecé a preguntarme: ¿La información que he encontrado será correcta? ¿Estaré metiendo la pata? ¿Cómo puedo saber que información sobre el cuidado de la salud en internet es fiable? Y se me ocurrió escribir este post.

¿Cómo sé que me puedo fiar de lo que leo por internet?

Me fio

5 claves para fiarte del contenido médico en internet

Estamos en la era de la información. Información nos sobra, el desafío es ser capaz de cribar la buena información, el contenido de valor y de calidad de cualquier bulo que ande rondando por las redes. Cuando hablamos de contenido relacionado con la salud, esto puede ser crítico. Resulta que el 41% de las búsquedas en internet están relacionadas con la salud. Cualquier ser ávido de clicks y de tráfico online se frotará las manos escribiendo cualquier tontería que atraiga a gente a sus páginas. Lo triste es que esta mala información en lo referente a la salud puede llevar a tomar malas decisiones, incluso a poner en riesgo tu propia salud.

Si queréis investigar un poco sobre esto, la Boticaria Garcia suele dedicar un artículo a los bulos que encuentra por internet. Aquí os dejo el último que publicó sobre una retirada de latas de conserva de la marca DIA. Boticaria García y un bulo a medias.

Bueno, a lo que vamos. ¿Me puedo fiar de lo que encuentro por internet? Te dejo 5 puntos críticos sobre el contenido de calidad en internet.

  1. ¿Quién es el autor?

Desconfía de los anónimos. Ya se que algunos de los grandes libros de nuestra literatura son anónimos, pero cuando se trata de la salud busca que el autor tenga nombre y apellidos y sea un profesional sanitario con formación suficiente. Farmacéuticos, médicos, enfermeros, odontólogos, ópticos… Personas que trabajen en algún lugar conocido, un hospital, una clínica, una farmacia, una universidad… Todos los que escribimos en base a una formación no tenemos ningún miedo en decir quiénes somos, qué hemos estudiado y dónde trabajamos.

  1. ¿Cuál es la intención de escritor?

Tampoco hace falta ser Petyr Baelish (Menique), pero está bien pensar qué intención tiene el autor. Encontrarás con facilidad páginas web cuya única intención es generar tráfico. Estas páginas suelen tener información de poco valor y tienes que darle a «siguiente» cada párrafo. Se trata de una técnica para aumentar el tráfico y poder cobrar pingües beneficios por publicidad. Lo malo es que el contenido de este tipo de sitios web suele ser de muy mala calidad.

Encontrarás fundaciones, o instituciones sin ánimo de lucro que comparten información de calidad. También entidades gubernamentales, hospitales, clínicas. Y también profesionales con intención usar internet como altavoz para ayudar a los pacientes más allá de las puertas de su farmacia o de su consulta.

  1. ¿Es contenido original?

Descarga textos hechos de cortapegas sacados de otras webs. Se detectan fácilmente porque suelen caer en contradicciones. Un párrafo dice una cosa y otro la contraria, pero el compilador (que no autor), ni se da cuenta porque no se para a leer el contenido con cuidado. Un texto escrito original tiene el sello del autor, un estilo, una intención y coherencia interna.

  1. ¿Está bien escrito?

Los artículos con buen contenido suelen estar bien escritos. Un estilo característico, armonioso, sin faltas de ortografía, con párrafos cortos y fáciles de leer. Las mayúsculas utilizadas con un buen criterio… a cualquiera se nos puede escapar un día una v o una b, pero en general cualquier texto que hable de salud tiene que estar bien escrito.

  1. ¿Tiene coherencia externa?

Si algo de lo que lees te suena raro, investiga. El contenido de cualquier artículo debe tener coherencia externa, es decir, no contradecir el conocimiento general. No todos tenemos que estar de acuerdo en todo, puedes encontrar diferentes ideas sobre un mismo tema escritas por dos profesionales diferentes. Pero normalmente quién escribe un artículo de un tema polémico busca referencias y comenta la polémica y luego da su opinión.

Con estas 5 ideas estoy seguro de que podrás descartar rápidamente un momento de información digna de poca confianza e incluso malintencionada. En internet hay mucha y buena información, pero también hay mucha desinformación.

 

Un detalle más. El otro día alguien me decía: -“Cualquier página que ponga https://” es de fiar.”- Es falso. Eso de https://, esa “s” nos indica que esa página web utiliza un sistema de cifrado para enviar datos de forma segura. Es una cuestión técnica y no tiene nada que ver con la calidad del contenido.

 

Pongo a prueba mi propio blog.

¿Y cómo se yo si la gente se fía de mi propio blog de salud? ¿Cumple mi blog mis propios criterios de confianza? Vamos a ver…

¿Quién es el autor?

Soy yo, Adrián Acuña. Farmacéutico comunitario en Bueu, un precioso pueblo de la costa de Pontevedra. Estudié farmacia en la facultad de Santiago de Compostela, después realicé los cursos de doctorado en la Universidad de Vigo consiguiendo la Suficiencia Investigadora y el Diploma de Estudios Avanzados con un trabajo sobre Farmacovigilancia. Soy también Técnico en Ortopedia por la Universidad Internacional de la Rioja. Actualmente estoy trabajando en el desarrollo de mi Tesis Doctoral junto con el Grupo Berbés con el que colaboro desde hace años. Puedes ver más información en mi Linkedin.

¿Cuál es la intención de este blog?

Por un lado la intención es satisfacer mi necesidad de escribir. Llevo toda la vida escribiendo algo (desde canciones a cuentos o blogs freaks de los que ya os he hablado), pues ahora satisfago esa necesidad centrado en mi profesión. Por otro lado, intento ayudarte -amigo lector- a cuidarte más. Trato de dar información de valor útil y entretenida para fomentar el autocuidado y recordarte que en España tenemos una red de farmacias llenas de farmacéuticos dispuestos a ayudarles con sus problemas de salud.

 ¿Es original?

Todo el material que se publica en este blog lo he escrito yo. Si en algún momento cuento con alguna colaboración siempre está mencionada. Si en algún momento uso alguna cita, la referencio. Todo el material que veis está elaborado y escrito por mi.

¿Está bien escrito?

No sería la primera vez que se me escapa una b por una v pero en general creo que hay un estilo desenfadado, coherente y correcto. Me esfuerzo mucho para que las explicaciones sean fáciles de entender y los artículos entretenidos sin perder un ápice de rigor.

¿Tiene coherencia externa?

A veces uso el blog para contar alguna experiencia o impresión mía. Por ejemplo este propio artículo. Para cualquier contenido técnico busco referencias acreditadas y hay mucho trabajo de elaboración para garantizar que los contenidos son correctos y acordes con el conocimiento científico actual.

Pues creo que sí. Mi blog cumple mis propios criterios para ser una fuente fiable de información sobre salud -menos mal..-

 

Espero que os haya parecido interesante y que os ayude a que nadie os pueda dar gato por liebre.

Un saludo a todos!

Adrián Acuña

PD. Recuerda que compartiendo este artículo me ayudas y animas a seguir escribiendo. ¡Gracias!