Mi bebé tiene mocos. Hoy empiezo a cuidarle.

Se acerca el invierno. Lo siento, tenía que decirlo. De momento disfrutamos del sol, la playa y las fiestas gastronómicas. Al menos aquí, en este rinconcito de Galicia en el que vivo y trabajo. Días largos (a las 21:30 todavía está el sol dando calor) y las terracitas de Bueu llenas de vecinos y veraneantes. Mientras los mocos y otras enfermedades más bien invernales nos acechan.

La realidad se impone y todos sabemos que el invierno está llegando y con él llegarán sus propias patologías. Entre ellas los primeros e inquietantes moquetes de los bebes que nacieron la primavera pasada. Como el mío.

Los primeros moquetes de mi bebé.

Los bebes, y los niños, y los mayores, segregamos moco cuando nuestra mucosa nasal, la de la tráquea, la de los bronquios o bronquiolos o incluso cuando los pulmones detectan la necesidad de protegerse. El moco sirve para evitar que la mucosa se seque, capta virus y bacterias, protegiendo al organismo. Así que, aunque no nos gusten, los mocos son nuestros amigos. EL MOCO ES BUENO.

Pero ya sabemos que los mecanismos defensivos del organismo no son perfectos y, aunque debieran actuar en su justa medida a veces se quedan cortos o se pasan de largo. Los mayores sabemos sonarnos y expulsar el exceso de moco. Pero los bebés no pueden hacer eso, así que los mocos están ahí, acumulándose y atragantando al pobre bebé. Tal vez tengamos que hacer algo.

 

¿Qué hacemos con los mocos?

No te asustes. Es normal que el niño tengo algo de moco de vez en cuando.

  • Asegúrate de que el niño respira bien. Esto es lo más importante. Es posible que, si es muy pequeño, no sepa gestionar el moco y tienda a atragantarse. No le quites ojo.
  • Mantente alerta ante la fiebre. Muchas veces moco y fiebre no vienen de la mano, pero en ocasiones si. Mírale la fiebre de vez en cuando. Considera fiebre a partir de los 38ºC.
  • Haz lavados nasales. Con suero fisiológico o con agua de mar. (son dos cosas que no deben faltar el el botiquín de cualquier hogar). Aplicar suero ayuda a despejar las vías respiratorias y a limpiar virus, bacterias y demás sustancias patógenas de las fosas nasales. A los niños no les suele gustar, pero la mejoría es inmediata. Si no sabes como hacerlo sigue leyendo que más adelante explico la técnica adecuada para aplicar suero o agua de mar.
  • Aspira los mocos. Hazte con un aspirador nasal de los de chupar. Son los más cómodos y seguros. Las peras de goma están totalmente desaconsejadas, su higiene es difícil y no controlamos la presión lo suficiente como para asegurar que no le hacemos daño al bebé. El mejor momento para hacerlo es después del baño o después de hacer lavados nasales. El moco estará más fluido y será más fácil aspirarlo.

¿Cuando voy al médico?

  • Si ves que la respiración del niño está comprometida. Nunca está demás que el médico escuche los pulmones del bebé y descarte patologías más bajas.
  • Cuando surge fiebre que no remite en 24 o 48 horas. Haya o no mocos. Una fiebre que no remite tomando antitérmicos debe consultarse.
  • En el caso de que el bebé esté muy aletargado y poco reactivo. Para que se entienda, el niño debe despertarse del todo. Si está en un estado de somnolencia continúa hay que llevarlo al médico.
  • Si no hay mejoría en 4 o 5 días. Estos procesos son leves y mejoran rápidamente. Si no hay mejoría en pocos días debe consultarse. También debe consultarse si se produce una recaída tras una mejoría.

Como hacer lavados nasales.

  • Elige, si es posible un momento de tranquilidad. Tanto tuya como del bebé.
  • Pon una toalla o un empapador debajo del niño y ponlo encima y de lado.
  • Abre “suerito” fisiológico  (una ampolla modosos) y echa un chorro en el orificio nasal que queda más elevado. Si usas un agua de mar aplícala en el mismo orificio. Normalmente el suero saldrá por el otro arrastrando moco y limpiando la mucosa nasal.
  • Dale la vuelta el niño, y haz lo mismo con la otra fosa nasal.lavado nasal

Momentaneamente el niño respirará peor. Seamos realistas, acabas de meterle agua por la nariz, no creo que esté muy contento. Pero normalmente la mejora en la respiración es instantánea y el niño se tranquiliza muy rápido. En ese momento puedes hacerle un aspirado nasal suave si te parece oportuno.

Por favor, evita:

  • Los jeringazos. Antiguamente se metía una jeringa dura por la nariz y se aplicaba agua. Esto está totalmente desaconsejado. La presión ejercida con las jeringas es demasiado fuerte y su uso favorece la aparición de otitis. Los sueros monodosis son cómodos, fáciles de usar, limpios, fáciles de transportar y baratos. Es muy difícil usarlos mal (están diseñados para que la fuerza ejercida sea moderada… no se trata de aplicar un chorro fuertísimo por la nariz del bebé).
  • Soplar. Sí, hay quien sopla por la nariz de los niños cuando hay mocos. Totalmente desaconsejado. Puedes meterle el moco hasta los pulmones favoreciendo una infección profunda.
  • Los aspirados agresivos. Las peras de goma no son una buena idea. (yo directamente no las tengo en mi farmacia)

El agua de mar hipertónica.

Se trata de agua de mar con mayor concentración de sales. Es muy recomendable en niños pequeños porque:

  • Tiene un mayor poder de arrastre. Además de humedecer, produce un arrastre por ósmosis.
  • Tiene poder descongestivo de la mucosas. A veces los niños tienen congestión nasal, pero no vemos moco. En ese caso el agua de mar hipertónica les alivia mucho. Yo suelo recomdarla también en adultos. Es una forma de evitar el abuso de descongestivos nasales que provocan efecto rebote.
  • Es un poco más incómoda. El agua hipertónica pica un poquito. Pero de verdad de la buena que vale la pena.

Respimar descongestivo mocos

Conclusión

A los niños se les llama mocosos por algo. Tener mocos es normal y que los niños no sepan gestionarlos también. Los mocos son nuestros amigos, están ahí para proteger al organismo de ataques de diferentes agentes infecciosos. La mejor alternativa es hacer lavados nasales con suero fisiológico o agua de mar iso o hipertónica. También puede ser buena idea hacer aspirados nasales. Debes estar atento a la fiebre y a la duración de los síntomas.

Recuerda que puedes acudir a tu farmacia de confianza con el niño para que le echen un ojo. Sabremos si es necesario derivar el médico o si no. Cuenta con nosotros. Podemos ayudarte, queremos ayudarte.